Entramos a clase pero por mala suerte el profesor tardaba en aparecer, y “Mr question” volvió a aparecer.
Justin: No me piensas responder?
Yo: No.
Justin: ¿Por qué?
Yo: ¿Por qué eres tan preguntón?
Justin: No respondas mi pregunta con otra pregunta. {{Hizo cara de “enojado” pero bastante tierna y cómica a decir verdad}}.
Yo: Bueno, porque no te conozco por eso no te respondo.
Justin: Pero podríamos conocernos.
Yo: No lo creo.
Justin: Por qué?
Yo: Porque no soy buena haciendo amistades y ya basta de preguntas.
Justin: Pero..
Yo: Shh entró el profesor.
Y así paso el resto del tiempo en el colegio, milagrosamente Justin no volvió a abrir la boca, se veía bastante pensativo, no le iba a preguntar por las siguientes razones:
Primero: Porque no creo que me responda con sinceridad.
Segundo: Porque no me siento con el derecho de andar preguntándole que pasa por su cabeza.
Tercero: Porque si le hablo probablemente empiece a preguntar de nuevo.
Cuando llegué a mi casa comencé a hacer un proyecto para biología y estuve todo el día con esa aburrida tarea. Al otro día fui a la escuela y ¿adivinen qué? Mr question no fue, por un lado fue un gran alivio que no fuera porque no me seguiría haciendo preguntas, pero por otro, me sentí rara, no sé como describir lo que sentí cuando no vino, ¿decepción? NO, lo conozco apenas hace unos días, eso no podía ser. Llegue a mi casa y luego de algunas horas escuchando música entre en la bañadera y decidí relajarme un poco, pero de mi cabeza no salían los ojos miel, esos que no vería hasta el Lunes, ya que hoy era Viernes y empezaba oficialmente el fin de semana. Pero ¿a mi qué me importa?, es decir que tiene que no lo vea hasta el Lunes, supongo que debo sentir esto porque es la única persona que me ha hablado en un largo tiempo, y verdaderamente se sintió bastante bien intercambiar palabras con otra persona, aunque seguía sintiéndome incómoda con respecto a socializar, digamos que desde hace 2 años no era mi fuerte.
Entre música, tareas y mas música termino el fin de semana, pero… extrañamente no estaba molesta, es decir, no me gustaba empezar la semana yendo al instituto, pero había algo dentro de mí, algo que todavía no pude descifrar que de alguna manera me impulsaba a ir al instituto.
Cuando llegue vi a Justin a lo lejos, estaba con Amanda, la más popular de la escuela, por suerte no íbamos al mismo curso, era hermosa, lástima que esa hermosura no lograba pasar la capa entre lo superficial y el alma, literalmente puede llegar a ser una arpía cuando se lo propone, y que más decir de ella, así, que yo supongo que en la NASA deben estar investigando que raro síndrome tendrá en su cabeza, porque honestamente, no creo que en su cerebro habite más de una neurona. Bueno perdón pero es que verdaderamente yo he visto como maltrata a muchísimas chicas o chicos distintos a los demás {{incluyéndome a mi}} y eso, eso te hace odiarla.
En fin volviendo al tema de Justin, ¿qué hacía con ella? ¿caería en su trampa como todos los hombres? Esperen ¿qué estoy haciendo preguntándome estas cosas? a mi no me importa en lo absoluto su vida ni mucho menos sus relaciones amorosas. Cuando estaba a punto de cruzar la puerta por la cual entraba escuche un “¡Hey!” y esos "¡Hey!” son típicos de una persona.
Justin: ¡Hey, hey, hey! ¿no me ibas a esperar?
Yo: Tengo que hacerlo?
Justin: Soy tu compañero de banco futuro amigo claro que tendrías que hacerlo {{Sonrío}}.
Yo: Futuro amigo? creo que ya te he hablado de eso.
Justin: Sí, pero sabes yo no me rindo fácil {{Hizo una sonrisita “malévola”}}
Yo: Como quieras, conmigo nunca va a funcionar.
Justin: Nunca digas nunca.
Y se fue sin más, entro al salón y me dejo con la palabra en la boca, me senté a su lado, pero ninguno de los emitió sonido alguno, entro el profesor, y así pasaron el resto de las clases. Justin era tan extraño, era la persona mas alegre que había conocido, eso sin duda, siempre tenia una sonrisa en su rostro. Pero de estar sonriente podía pasar a hundirse en su mundo de pensamientos y de hacerte miles de preguntas y tratar de hablarte podía quedarse callado y no omitir alguna otra palabra por el resto del día. Pero al otro día Justin en el recreo volvió a hablar, pero esta vez dijo algo que me dejo helada.
Justin: ¿Qué tal, tu, yo, parque de diversiones, hoy en la tarde?
Wow, eso si me había sorprendido, lo dijo tan “De repente” que no me dio tiempo ni de procesar la información.
Tu: ¿Qué?
Justin: Se que escuchaste bien.
Tu: Si escuche bien, pero eso no significa que vaya a aceptar.
Justin: Vamos por favor.
Tu: ¿Por qué tienes tanto interés en mi? Quiero decir, generalmente cuando alguien le habla a otra persona y esta la trata mal o la ignora, la otra persona sede y se aparta.
Justin: ¿Eso es lo que han hecho contigo no?
Tu: Eso no viene al caso. {{Respondí un poco dolida, pero no me podía quejar, yo los había apartado, yo sola}}.
Justin: Pero lo que tu no entiendes es que no soy como las otras personas, yo soy mucho más espectacular. {{Hizo una mueca graciosa}}.
Tu: Ohh, aquí tenemos a Mr Ego.
Justin: Yo solo digo la verdad {{Soltó una risita}}, vamos, es solo una salida al parque de diversiones como amigos {{Pero cuando vio que yo lo iba a interrumpir se corrigió}} compañeros de banco.
Tu: Pero..
Justin: Pero nada, mira si en esta salida tu no sonríes ni por una vez, vale, me rindo, es más si quieres no te hablo más, pero si sonríes y la pasas bien, lo vamos a tener que repetir. {{Extendió su mano como para hacer un trato}}.
Tu: Creo que a partir de mañana no vas a volver a hablarme. {{Le estreche la mano}}
Justin: Yo no estaría tan seguro.
Mande un mensaje de texto {{Con suerte tenia mi celular encima}} a mi hermano que salía, el cual me respondió con un simple "Vale", pero antes de ir al parque de diversiones Justin me propuso ir a su casa para dejar las cosas ahí, como la mochila, para viajar mas cómodos, a lo cual yo respondí con un NO rotundo, no quería conocer a la familia de Justin, es decir, no es por mal educada ni nada, pero si yo iba a la casa, seguro mal pensarían todo y sería una situación muy incómoda, además como ustedes saben, hace tiempo no soy una persona de palabra fácil.
Pero como ya les he dicho, Justin es un poco insistente, supuse que hasta que no aceptara no pararía, así que solo asentí, y partimos a su casa, el, como siempre, con una gran sonrisa victoriosa en su rostro. Cuando llegamos Justin abrió la puerta y extendió sus brazos como diciendo “Bienvenida”.
Justin: Aquí estamos, esta es mi humilde morada.
La verdad no era una casa de esas lujosas, era una casa común, pero con un toque hogareño que se notaba en el ambiente, se veía en cada rincón el amor que había en esta casa.
Yo: Es, es muy linda.
Justin: Me alegro que te guste {{Sonrió}}.
Me dieron ganas de sonreír también, pero seguía creyendo que no era el momento, hacía mucho que no lo hacía, además... no dejaría que el gane. La voz de Justin me saco de mis pensamientos, una vez más.
Justin: Mira aquí hay una nota dice “Querido Justin he ido a lo de tu tía a buscar un libro que me olvide, con amor Pattie”, así que no podrás conocer a mi madre.
Yo: Menos mal {{susurré}}.
Justin: Qué?
Yo: Qué que mal.
Justin: Querías conocer a mi madre?
Yo : No, no pero, ash no importa, dejémoslo ahí {{respondí un poco nerviosa}}.
El soltó una particular risita que no había escuchado antes, pero era muy dulce.
Justin: Bueno, dejemos las cosas en mi cuarto y partamos hacia el día más emocionante de tu vida, en el que un gran chico te va a hacer sonreír.
Yo: Yo no estaría tan seguro si fuera tu.
Justin: Pero no lo eres {{Y sonrió, otra vez}}.
Subimos al cuarto de Justin y dejamos las cosas ahí, su cuarto era, al igual que el resto de su casa, muy bonito, y sentí, como cuando entre, ese amor que se respiraba en el aire.
Espero que os haya gustado estos capítulos, no olviden pedir siguiente aquí: CLICK AQUÍ.
Aprendí que quien no te busca, no te extraña y quien no te extraña, no te quiere.. que la vida decide quién entra en tu vida, pero tú decides quién se queda.. que la verdad duele una sola vez y la mentira duele siempre.. Por eso, valora a quien te valora y no trates como prioridad a quien te trata como una opción.
domingo, 29 de enero de 2012
sábado, 28 de enero de 2012
• Capítulo 2, 3 y 4: “My Lifesaver”.
Me desperté con los gritos del profesor Breadero, y adivinen a quien era dirigido su enojo? Exacto, a mi.
P. Breadero : Señorita ____ A DIRECCIÓN YA MISMO!
No tenia ganas de discutir así que acepte sin mucha opción.
Yo: Cómo quiera…
Cuando Salí de allí me puse mis auriculares y camine por los pasillos de la escuela con la mirada agachada, y cuando estaba a punto de abrir la puerta, una persona que no tenía idea de quien se trataba me tumbo, y así todos mis libros cayeron al suelo.
Yo: ¿Podrías tener más cuidado por favor?
Mantenía mi mirada sobre los libros que estaban en el suelo, por eso no lo ví, pero por su voz, deduje que era un chico menos de mi edad.
Xxx: Lo, lo lamento.
Me agache para tomar los libros pero él lo hizo al mismo tiempo y chocamos nuestras manos, levante mi mirada, pero enseguida me volví a concentrar en los libros, lo único que llegue a ver fueron sus ojos, tenían un color tan peculiar, eran marrones claros, más exactamente miel, color miel, debo admitir que un hermoso color miel.
Xxx: Ten {{Me entregó el último libro}} mi nombre es..
Yo: Me tengo que ir, adiós.
Y entre rápidamente a dirección, había una parte de mí que me decía “Quédate con él, o por lo menos escucha su nombre”, pero estaba la otra parte, la negativa, que decía “Vete, no hables, tus ojos te delataran, delataran tu horrible secreto" y siempre, lamentablemente, ganaba esa parte, pero por una extraña razón sus ojos miel quedaron grabados en mi mente.
Cuando entre a dirección recibí un regaño por parte del director, pero sinceramente me daba igual, estas cosas no son nada comparado a lo que te puede llegar a pasar.
Llegue a mi casa almorcé, hice la tarea y escuche música encerrada en mi habitación hasta que oscureció, y sin darme cuenta, me quede dormida.
Al otro día me levante, hice lo de siempre y partí rumbo al instituto con mi hermano, cuando llegue ocupe mi asiento de siempre, el de atrás de todo, cada uno tenía su compañero de banco, todos, menos yo. Entro el profesor Waconsky, el de literatura y comenzó con su clase, era bastante entretenida, una de las clases que más me gustaba, pero la puerta interrumpió, como odiaba que interrumpan la clase de literatura, cuando cada uno estaba sumido en su lectura. 'Toc Toc', ese precisamente fue el sonido que provino desde la puerta. Escuche un “Adelante” por parte del profesor, inmediatamente todos dirigieron su mirada hacia la puerta, todos menos yo, ya que como mencione antes me encanta literatura y no creí que valiera la pena distraerme de una maravillosa pieza de lectura, solo por un rustico golpe a la puerta. Lo único que escuche fue “Mi nombre es” y no escuche mas, lo sé, es que cuando me concentro, me concentro... y luego escuche la voz del profesor decir “Siéntate allí” .
Pero ahora que lo pienso mejor, como mencione antes, todos ya tienen su compañero de banco, y que yo sepan no hay mesas que sobren... eso quiere decir que...
Xxx: Hola soy nuevo aquí.
Oh no, estaba tan concentrada pensando que no me di cuenta cuando se sentó alguien a mi lado... esperen, no puede ser, esa voz yo la conozco, no me digas que…
Xxx: tú eres la misteriosa chica de ayer no? esa a la que le tiré los libros.
Definitivamente era él, el chico con los cautivadores ojos miel.
Xxx: Hablas o te comieron la lengua los ratones?
Me pareció haber escuchado una pequeña risita por parte de él. Pero no conteste preferí ignorarlo y seguir leyendo. Creí haberlo escuchado susurrar un simple “rara”, genial, lo que pensaban todos, no me importaría si el también lo pensara. 'Ding Dong', sonó por fin la campana para salir de ese infierno... ese chico no paraba de preguntarme cosas, a las cuales no respondía, lo ignore toda la clase, pero al parecer eso aumentaba mas su curiosidad, dios es que no se cansa? y es que todavía ni se su nombre, seguramente me lo había dicho algunas veces, pero yo trataba de no escucharlo y seguir en lo mio.
Xxx: ¡Hey! podrías por favor escucharme alguna vez?
Esto último lo dijo con una voz que hasta a mi me dio pena.
Yo: qué quieres?
Xxx: Tranquila que no te he hecho nada, primero que nada mi nombre es Justin, te lo dije algunas veces pero estabas en tu mundo y no creo que me hayas escuchado. Volvió a reír… esa risa... esa risa me daban ganas de reír a mi también, era tan dulce, pero no, hace ya mucho tiempo que no lo hago, y no creo que este sea el momento para volver a empezar a hacerlo.
Justin: me estas escuchando o estás devuelta en tu mundo?
Yo: lo, lo siento, qué necesitabas? {{traté de sonar lo mas cortes posible}}.
Justin: Wow, no puedo creer que me hayas dicho 3 palabras y de buena manera.
Yo: Mi buena manera se puede ir como vino.
Justin: Tranquila tranquila, solo te quería pedir los apuntes que tomaron hasta ahora, así me pongo al día.
Yo: {{Bufe}} Okey, mañana te las traigo, pero las quiero devuelta rápido.Justin: Tranquila que yo te las devuelvo rápido… Bueno me están esperando me voy, adiós y gracias. {{Dijo amablemente. Y así sin mas, se fue}}.
Quince minutos espere sentada afuera, parece que se le había hecho tarde a mi hermano, un momento, ahí viene.
Josh: Perdón por el retraso.
Yo: No hay problema.
Y en todo el camino, como de costumbre, ninguno pronuncio otras palabras que no fueran esas… pero esta vez yo, en lo único que pensaba era en esos ojos miel, esa sonrisa bella, y esa risa cautivadora… Por qué me habría puesto nerviosa en esa simple charla de compañeros de banco…será porque hace rato no socializo? Parte de mi decía que no solo era por eso, pero mi cabeza me decía que solo era porque hace rato no hablaba con nadie. Bueno devuelta aquí, imaginándomelo detrás de mi ventana, aterrada, cubierta hasta los ojos con mi manta, saben algo gracioso? antes creía que una pequeña frazada era como un escudo, me protegería de cualquier cosa, pero después de la terrible noche, me sentí tan frágil, tan expuesta, que ya no sentía que esa manta fuera mucho más que un pedazo de tela que me da calor por las noches… Esa, es una de las razones por las que soy como soy, me siento tan frágil desde aquella vez, que ser fría y distante vendría a ser... ¿Cómo lo llaman? Ah sí, como si fuera mi mecanismo de defensa.
Así pase toda la noche, una vez más en vela. No se imaginan como disfruto de esas noches en las que él no esta en mis pesadillas, no se imaginan cuanto. Pero desgraciadamente eso no pasa muy a menudo. Amaneció, y yo sin pegar un ojo en toda la noche, no tenía hambre, no tenía ganas de ir al instituto, no tenia ganas de nada, pero bueno, obligaciones son obligaciones. Entre al baño, lave mi cara para refrescarme un poco, y me puse mi sudadera con capucha, sin quitar que antes me ate el pelo. Hoy no desayune nada, fuí directo al instituto, junto a mi hermano, como siempre. Me senté en mi lugar que, desgraciadamente, ya no es solo mío, si no de... Hablando de Roma….
Justin: ¡Hey! compañera de banco {{sonrió con una ampliamente}}.
No entendía como es que siempre tenia pegada una sonrisa en su rostro, ya se que solo lo veo hace 2 días pero, siempre que lo ví, siempre siempre, llevaba su sonrisa con sigo, esa sonrisa, que al igual que su contagiosa risa, te daban ganas de sonreír también. Pensé en ignorarlo como ayer, pero, me haría tan mal cruzar algunas palabras con alguien mas que no sea mi madre?
Justin : ¿Hay alguien ahí? {{movía su mano de arriba hacia abajo enfrente de mi cara}} Tierra llamando a… un momento, todavía no me dijiste tu nombre, esto es muy injusto yo te dije el mío y tu no el tuyo? {{otra vez esa risa}}.
Tú: ___ mi nombre es ____ , aquí tienes los apuntes que me pediste ayer {{Se los entregué}}.
Justin: Oh gracias {{Tomo las cosas y las guardo en su mochila}}.
Iba a decir algo pero entro el profesor de Física. Tocó el timbre del receso en cuanto me levante Justin lo hizo también.
Justin: Hey quieres pasar digo, el rato, me refiero al recreo.
¿Me parece a mi o esta nervioso?
Justin : Como decía, ¿Quieres pasar el recreo conmigo?
Yo: Lo siento pero generalmente lo paso en un lugar yo sola.
Justin : Pero hoy no podrías hacer una escepción?
Yo: Estoy segura de que tienes otros amigos, porque no vas con ellos {{sabia que tenia amigos o algo por el estilo ya que ayer lo había visto con ellos}}.
Justin se fue, parecía que enojado, o mas bien decepcionado. Sé que no lo debería haber tratado así pero realmente el recreo lo pasaba sola, abajo de un árbol algo apartado. Ese era mi lugar para almorzar en el Instituto, sin ningún ruido, ni molestias, solo yo conmigo misma. Cuándo estaba volviendo del recreo vi a Justin sentado en la escalera {{por la cual subíamos a nuestro salón}} con la cabeza agachada, supuse que era por como lo había tratado, pero no puede ser, nos acabamos de conocer, no puede ser que le afecte tanto como lo trata alguien que conoce solo hace unos días… A pesar de esto mi culpa aumento y decidí hacer algo que no hacía muy a menudo.
Yo: Emmm Justin?
Justin: {{Levantó su mirada}} Si?
Yo: Podrías.. podrías perdonarme? {{esto último lo susurre}}.
Justin: ¿Qué? no te escucho habla más alto por favor.
Yo: Que si podrías perdonarme.
Justin: Lo dices enserio?
Yo: No, es una cámara oculta y estas saliendo en TV en este momento. Claro que es cierto.
Río, como de costumbre y sonrió ampliamente, entonces ¿Será por eso que estaba mal, será por qué yo lo rechace de esa forma tan fría?
Justin: Wow, no pensé que eras de esas chicas humoristas, y mucho menos de las que se disculpaban.
Yo: Primero, no soy humorista solo lo dije.. em, por decir y segundo, estás en lo cierto, no soy de disculparme muy seguido.
Justin: wow, me siento importante, y... ¿Por qué te cuesta tanto pedir disculpas?
Oh no, ya empezó con su curiosidad.
Yo: No sé, no hablo con nadie, por lo tanto no tengo a quien pedírselas.
Justin: Y, por que no hablas con nadie?
Sonó el timbre para volver a clases, gracias a Dios, ¿Qué por qué no hablaba con nadie? porque cuando hablas con alguien comienzan las preguntas, y puede que no tengan nada que ver con lo ocurrido, pero una cosa lleva a la otra y no quería, enserió no quería, que eso llegara a pasar... Todavía tenía miedo de que Justin viera en mis ojos y se diera cuenta de todo, y es que sabiendo esto no sé como pude mantener una charla tan “Larga” con él.
Hermosas lectoras espero que os haya gustado el maratón de capítulos, pedir siguiente aquí: CLICK AQUÍ.
• Cap 1: “My Lifesaver".
Cap 1: “My Lifesaver".
Tic Tac Tic Tac solo eso se escucha en el silencio de la noche... otra vez no pude dormir, otra vez teniendo pesadillas sobre aquel día, otra vez llorando, porque aunque me muestre dura, fría y distante, sigo siendo esa chica frágil que siempre fuí. 3 de la mañana, quedaban solo algunas horas para ir al instituto y yo aquí despierta sin poder dormir.
Volví a intentar dormir, pero ninguno de esos intentos fue demasiado efectivo, estaba envuelta en un manto de pánico, no quitaba la vista de la ventana de mi habitación (mi habitación esta en el segundo piso y la ventana da a la calle) tenía miedo, miedo que vuelva otra vez, miedo de que pase lo mismo. Se hizo la hora de levantarme, no lo hice con muchos ánimos, pero prefería ir al instituto antes que seguir mirando esa maldita ventana con la cual tuve relacionadas pesadillas esa noche.
Me bañe, lave mis dientes, en fin lo normal que hace cualquier persona al levantarse. Luego me cambié, me puse unos Jeans, y un buzo con capucha, a pesar del calor, porque como se sabe, Los Angeles queda en California... y no es un lugar donde el frío nos visite mucho, pero… de todas formas ya me había acostumbrado a usar este tipo de cosas y no sufría el calor.
Baje las escaleras, y ahí estaba mi madre, Sara.
Sara: Hija, que rápido te levantaste. ¿Qué quieres de desayunar?
Tú: lo que sea.
Sara: te parece unos ricos Waffles?
Tú: Dije lo que sea.
Mi madre se fue de ahí, triste por lo que vi. Ya lo sé, yo también odio ser así, pero simplemente me sale, desde esa horrible noche, no me sale ser muy sociable, ni siquiera con la gente que conozco o amo. En fin cuando termine de desayunar me encamine a la escuela con mi hermano Josh ya que mi madre no quería que lo hiciera sola.. mencione alguna vez que es el recorrido mas incomodo que alguien pueda tener alguna vez?.. la mayoría de ustedes hablaría, se divertiría, o al menos pelearía con su hermano, pero nosotros dos, nosotros dos con suerte un “Chau” o “Hasta luego”…me gustaría volver a tener esa relación con mi hermano, esa que teníamos antes, antes que pase todo. Cuando por fin entre al salón de clases, me acomode en mi lugar (atrás de todo) hasta que llego el profesor de matemáticas y dimos repaso de lo que habíamos visto hasta entonces, como soy buena en esta materia (raro lo sé), y además tenia mucho sueño, solo bastó con que apoyara el lado derecho de mi rostro en la mesa para que entrara en un profundo sueño.
martes, 24 de enero de 2012
• Soy única e inimitable y es lo que más me gusta de mi.
Puede que un día tenga mil sonrisas para repartir, y otro en cambio no tenga ganas de nada. Quiero a muchas personas, y odio a otras tantas. Para unos seré demasiado perfecta y para otros tendré demasiados defectos. Para unos seré la mejor amiga del mundo, y otros no me querran ni ver. Tengo muchas cosas buenas, pero también muchas malas. Me gusta contarle mis secretos a la gente en la que confío y que esa gente confié en mi. Me gusta picar, pero no que me piquen. No me gusta pasarme 10 minutos hablando por teléfono con ellas. Directamente me gusta pasar horas hablando por teléfono con ellas. Me gusta reír y hacer reír. Me gustan los pequeños detalles y los grandes momentos. Me gusta recordar viejos momentos. Me gusta ayudar a la gente siempre y cuando se lo merezcan. Me gusta actuar sin pensar en las consecuencias. Me gustan las tardes de tranquilas, aunque otros días prefiera estar en el parque haciendo el gilipollas. Me gusta saltarme las reglas y no seguir una misma rutina. Me gusta aprender de mis errores, que no son pocos. A veces puedo ser muy tímida, otras en cambio puedo ser la mas lanzada. Odio los lunes y me encantan los sábados. Tengo muy poca confianza en mi misma y demasiada en los demás. Puedo ser tan encantadora por las mañanas, como por las tardes, pero depende del pie con el que me levante cada mañana. Tengo miradas que matan y sonrisas que emboban. Para mi es blanco o negro, el gris no existe. O te quiero o te odio. O me da igual o todo me afecta. O algo me gusta o no puedo ni verlo. Hago lo que quiero y cuando quiero. Tengo por costumbre soñar despierta todas las noches. Soy de las que piensa que los sábados son para desfasarse y disfrutar, y que los domingos son para los arrepentimientos. Soy muy orgullosa y me callo muchas cosas que me gustaría decir. Tengo mis mas y mis menos. Odio que me hagan callar. Me encanta hacer locuras. Me tengo que caer 100 veces, si no, no aprendo.. Soy única e inimitable y es lo que más me gusta de mi.
jueves, 12 de enero de 2012
• Se basa en eso, en recuerdos.
La vida se basa en recuerdos, ya que cada segundo que ha pasado, pasa a ser un recuerdo que nuestra mente va guardando, así que nuestro objetivo es hacer que nuestro pasado sea lo mejor posible, por tanto, hay que escoger el mejor camino para que el futuro sea mejor. Con los años y a medida que ves como son las cosas, te das cuenta de que todo es pasa y por algo. Muchas veces no entendemos el valor de los momentos, hasta que se han convertido en recuerdos y los echamos de menos. Por eso, cuando estés a tiempo haz lo que quieras hacer, antes de que se convierta en lo que te “gustaría” haber hecho. Porque todo pasa en cuestión de segundo, sin ninguna explicación, sin entender el porque de la situación lo único que sabes es que ese momento que te tocaba vivir a llegado a su limite, y no sabes si volverás a retomar la misma historia o si empezaras una nueva, lo único que tienes son bonitos recuerdos.
sábado, 7 de enero de 2012
• Esa sensación.
-¿Sabes?, eso mismo me pasa a mí, contestó la doncella.
- Es esa sensación que te da cuando quieres mucho a una persona, tanto tantísimo, que no haya otra persona capaz de llenarte como ella, que sueñes con ella todos los días, que esté presente en todos los momentos de tu vida, tanto si está, como si no está, y que estés todo el día pensando en ella, es esa persona a la que comparas con mil y una otras y no encuentras una sola cosa en común, porque te parece tan maravillosa que nadie podría alcanzar a ser como ella, y cuando te despiertas, y te das cuenta de que estás viviendo una verdadera historia de amor con ella, de repente te das cuenta de que no es un sueño de esos en los que te duermes, te das cuenta de que es un sueño hecho realidad, y que nada te importa más en el mundo, que compartir tu vida al lado de esa persona, esa persona con la que puedes contar para todo, que siempre está ahí cuando lo necesitas, con la que compartes tu cuerpo y tu alma.
- Es esa sensación que te da cuando quieres mucho a una persona, tanto tantísimo, que no haya otra persona capaz de llenarte como ella, que sueñes con ella todos los días, que esté presente en todos los momentos de tu vida, tanto si está, como si no está, y que estés todo el día pensando en ella, es esa persona a la que comparas con mil y una otras y no encuentras una sola cosa en común, porque te parece tan maravillosa que nadie podría alcanzar a ser como ella, y cuando te despiertas, y te das cuenta de que estás viviendo una verdadera historia de amor con ella, de repente te das cuenta de que no es un sueño de esos en los que te duermes, te das cuenta de que es un sueño hecho realidad, y que nada te importa más en el mundo, que compartir tu vida al lado de esa persona, esa persona con la que puedes contar para todo, que siempre está ahí cuando lo necesitas, con la que compartes tu cuerpo y tu alma.
viernes, 6 de enero de 2012
• Será como si nunca te hubieras ido.
Nunca estábamos de acuerdo en absolutamente nada, si yo decía blanco tu decías negro. Si yo me decidía tú te echabas para atrás. Nunca conocimos un punto medio, o nos queríamos a más no poder, o no queríamos ni vernos. Éramos incomprensibles para el resto de la gente, éramos como esos bichos raros que nadie comprende. Casi nunca tuvimos días buenos, pero cuando los tuvimos los supimos aprovechar. Y a pesar de los malos momentos tú me enseñaste a disfrutar de cada etapa de la vida, me enseñaste a valorar los buenos momentos, las sonrisas, las palabras de aliento. Me enseñaste a levantarme después de cada caída, me enseñaste a sonreírle a la vida y a buscarle un lado bueno a todo. Pero ahora, tú no estás y no encuentro motivos por los que alegrarme de ello pero, a pesar de no encontrarlos prometo no venirme a bajo ¿Sabes por qué? Porque cuando piense en ti, voy a sonreír como cuando estaba contigo, cuando sienta que me faltes buscarte tus cartas y en el fondo será como si nunca te hubieras ido.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





